miércoles, 15 de mayo de 2013

Cuándo el alma llora, y el cerebro se noquea, ¿qué le queda por hacer al hombre?...quedarse contemplando la vida como una hoja insípida que se la lleva el viento, o a pesar en su convalecencia y agonía de sentido ver a pesar de todo, que cada cosa, cada milésima de segundo, de tiempo, logramos ver en cada cosa una idea, algo nuevo, un color, un sabor, un recuerdo, en fin cada cosa es un mundo distinto que permite abrirnos puertas a la mente y así en nuestra loca y auténtica imaginación ir creando aromas en el cerebro, el aroma de un recuerdo, como las flores de verano recuerdan ala alma la calidez del hogar o el olor del vino amargo le recuerda la soledad; que si bine este órgano rosado y viscoso no tiene una nariz para olfatear tiene el recuerdo de lo que será

Por: Emma Venegas


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